La Flora Vasca al alcance de un click

Flora Vasca

Se ha publicado la plataforma Flora Vasca, una página web desde la que acceder a la información de las plantas del País Vasco. La información ofrecida se basa en la ya recogida con anterioridad en el libro “Claves ilustradas de la Flora del País Vasco y de los territorios limítrofes“, obra editada por el Gobierno Vasco y de referencia para los aficionados a la botánica.

La flora del País Vasco cuenta con más de 3.500 especies, conformando una diversidad superior a la que se puede encontrar en Alemania, Inglaterra u Holanda. En la plataforma Flora Vasca se incluyen más de 1.100 de estas especies, número que irá creciendo hasta alcanzar el total de la región.

Imagen 3La web pretende ser una herramienta que facilite el estudio de las especies vascas y sus alrededores. Para ello, se basa en un sistema de clave dicotómica que ayuda a la identificación taxonómica de las plantas. De ellas también se incluyen los nombres comunes, hábitats e ilustraciones.

Para facilitar el estudio botánico para las personas no expertas, se ha añadido un glosario de términos científicos. Además, la plataforma cuenta de una galería con más de 2.000 fotografías que facilitan la identificación. Un banco de imágenes que se quiere ampliar con la colaboración ciudadana.

Flora Vasca se ha desarrollado siguiendo la misma filosofía de Flora Vascular, proyecto desarrollado anteriormente por Bioscripts. Ambas herramientas usan los beneficios de la web 2.0 para desarrollo de la ciencia ciudadana. De esta forma, la plataforma está abierta a colaboraciones, tanto de expertos como aficionados, para mejorar el proyecto.

El proyecto es fruto de la colaboración entre Bioscripts – Centro de Investigación y Desarrollo de Recursos Científicos y el naturalista François Lods, además de contar con el patrocinio del Ayuntamiento de Mañaria. El Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, junto a los autores de la obra citada,  I. Aizpuru, C. Aseginolaza, P.M. Uribe-Echebarría, P. Urrutia & I. Zorrakin, dieron su permiso para incluir la información en la web.


Editorial Número 18 de Boletín Drosophila

Número 19Las setas, cuerpo fructífero de los hongos, están de moda. Hace unos años, si nos preguntaban por el nombre de alguna, muchos no llegábamos más allá del champiñón de la pizza y esa que es roja con puntos blancos. Y si nos pedían el nombre científico… eso ya era cosa de frikis. Pero hoy en día el mundo de la micología está en auge en España. Y no precisamente en el ámbito académico. Las guías o las actividades relacionadas con la micología cada vez son más frecuentes. Digamos que “crecen como setas”.

Alrededor de aquellas variedades comestibles ha surgido todo un entramado económico. Recolectores que se sacan una paga extra, restaurantes que las incluyen en sus mejores platos, empresas que las distribuyen. En los últimos años ha surgido incluso una nueva modalidad de turismo, el micológico, que se engloba dentro de aquellas ofertas para disfrutar de la naturaleza. En su conjunto, se estima que los negocios relacionados con la setas mueven unos 2.000 millones de euros al año en España.

Ante esta oleada se nos presenta un nuevo problema. Y es que como denuncian algunas personas del sector, en España no hay una legislación que regule la compra-venta de setas. Para decirlo claro, se mueve mucho dinero negro.

Pero el problema también está en la búsqueda de “dinero fácil”. Como si fueran buscadores de oro, muchos pueblos se han visto inundados de recolectores, tanto legales como ilegales, ajenos a la zona. Tengamos en cuenta que por un kilo de la seta más valorada, Amanita caesarea, este año se ha pagado 120 euros. Así, los ayuntamientos han respondido dando sólo permisos de recolección a los vecinos de los pueblos. En Cataluña se plantean incluso la expedición de tres carnets distintos para la recogida de setas. Pero no hay, ni se la ve en el horizonte, una legislación a nivel nacional que regule la recogida de setas.

Y puede ser que no solamente sea un problema económico o social. ¿Qué pasa con la carga de recolección que pueden soportar las poblaciones de setas? Las licencias que se dan, ¿tienen en cuenta criterios de sostenibilidad que garanticen la supervivencia de las especies y del recurso? El pasado noviembre, la provincia de Granada sacó una normativa bastante novedosa. En ella, por ejemplo, se tiene en cuenta la no destrucción del suelo cuando se recogen setas o la función ecológica de aquellas que no son aptas para el consumo. Esperamos que ejemplos como éste acaben desembocando en regulaciones más ambiciosas.

Si la legislación no termina de acudir al rescate de la biodiversidad, la solución puede estar en la domesticación. Por este camino se podría satisfacer gran parte de la demanda. Aunque de momento no todas las setas son cultivables, algunas se resisten de momento a entrar en la granja.

En este número queremos rendir homenaje a las setas que han desfilado frente a las cámaras de nuestros lectores. Han sido las protagonistas, sean comestibles o no, de la II edición del Concurso “Sé Portada de Boletín Drosophila”.

 

Puedes descargarte el número de Boletín Drosophila aquí.


Editorial Monográfico Antártida de Boletín Drosophila

Portada MADesde que nuestra especie salió de África, le tomó sólo unos pocos de años expandirse por todos los continentes y colonizar sus diversos hábitats. El aislamiento geográfico de la Antártida nos impidió colonizar su horizonte. La climatología y las pocas oportunidades que ofrecían sus tierras hicieron que los humanos llegásemos con cuentagotas. Cazadores de focas, balleneros, marineros, exploradores, aventureros… El hielo que gobierna y subyuga a sus habitantes resulta ser su mejor guardián.

Su mayor tesoro, como descubriréis en este monográfico con permiso de los grandes vertebrados, se encuentra bajo el hielo. Y es que la diversidad de las plataformas continentales antárticas rivaliza con los arrecifes de coral tropicales. En estas páginas os proponemos asomaros a ese mundo desconocido y asombroso. Un tesoro que empieza a sufrir los primeros efectos de compartir planeta con el ser humano.

Las especies invasoras, polizones del interés por el misterio de la Antártida, han llegado hasta las islas donde hemos construido asentamientos. Por ejemplo, la gramínea Poa annua llegó en el calzado de turistas y científicos. Una planta de menos de 30 centímetros que crece en nuestros jardines y que ahora desafía el frío antártico.

Otra de las amenazas, quizás la más importante, que afronta la biodiversidad de la Antártida es el cambio climático. La subida de la temperatura de los océanos podría poner en riesgo sus ecosistemas exclusivos al reajustar la distribución de las especies. La posibilidad de que animales como los cangrejos rey lleguen a la plataforma continental preocupa a los expertos. Los animales que allí habitan han evolucionado sin la presión depredadora de estos crustáceos. Podríamos ver el ocaso de muchas especies si por causa de la subida de la temperatura llegan a la zona.

Dicen que no se protege lo que no se conoce. Por eso este número temático, para que el lector comprenda que la Antártida no es un yermo de hielo. Pero con esta publicación también queremos homenajear a aquellos científicos que se lanzan al estudio de esta tierra. En especial a cuatro científicos españoles: Antoni Ballester, Josefina Castellví, Agustín Julián y Joan Rovira. En los ochenta ellos comprendieron que debíamos estar allí. Había que investigar y comprender aquel mundo. En el año 1986, con ayuda de sus colegas de Polonia, organizaron una expedición para encontrar el emplazamiento de la que podría ser la primera base española en la Antártida. Su empeño dio sus frutos en 1988 cuando se abrió la Base Antártica Española Juan Carlos I, en la península Hurd de la isla Livingston, que es gestionada por la Unidad de Tecnología Marina del CSIC. Todo un ejemplo de perseverancia que debería inspirar la ciencia de hoy en día.

 

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Editorial Número 18 de Boletín Drosophila

Número 1850.000 euros por su cabeza. No es una recompensa, sino lo que desembolsó el dentista Walter James Palmer por cazar al famoso león Cecil. El hecho ocurrió en Zimbabwe y fue una de esas noticias que dio la vuelta al mundo durante el pasado verano.

No escribiré los detalles de aquella cacería que de seguro ya conocéis. Como ya comenté en el artículo Jaque al rey de la selva, convivir con leones cerca no es fácil. Y cuando la cacería aporta grandes beneficios la solución parece evidente. Sólo en Sudáfrica, la caza de trofeos (incluyendo leones, elefantes, rinocerontes, etc.) alcanza los 91,2 millones de dólares al año. Ese dinero se reparte entre el estado (que vende los permisos de cacería) y las manos privadas que ofrecen el servicio. En países más pobres la trama es más sencilla. Basta con pagar a un guía para que este engañe a un león y le haga salir del parque que le protege.

En este punto me gustaría recordar la historia de otro león que me vino a la cabeza al conocer el destino de Cecil. Se trata de Aslan, un hermoso león blanco (que no albino). Aslan vive en uno de los parques que Kevin Richardson, el Susurrador de Leones, ha construido en Sudáfrica para salvar a la especie. En marzo de este año fue el foco de cámaras y se convirtió en parte de un anuncio publicitario. Resulta que Aslan se había roto un colmillo y era incapaz de cazar ni comer. Estaba condenado a muerte y Kevin no podía hacer nada por él ya que la operación para salvarlo era bastante costosa.

Sin embargo, una empresa de adhesivos para dentaduras, Cuquident, vio en Aslan la posibilidad de promocionarse y de hacer algo por los leones. Por ello pagó los implantes dentales de Aslan y los servicios veterinarios que necesitaba. Incluso hasta le hicieron un hashtag: #savingaslan.

Dientes aparte, la misión del Susurrador de Leones es admirable. Ha impulsado la creación parques en Sudáfrica para ayudar a la conservación de leones, guepardos, leopardos y hienas. Además de trabajar en la producción de películas como White lion o documentales en los que muestran que estos animales no son tan crueles.

Me gustaría que las iniciativas y noticias surgidas de proyectos como los de Kevin dieran también la vuelta al mundo. La conservación no es un camino de rosas, pero a veces parece más fácil cuando conoces estas historias.

 

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El legado de las cianobacterias

Cuando en el colegio nos explicaban qué era un ser vivo, nos decían que todos ellos compartían tres características básicas: se nutren, se relacionan y se reproducen. Otra definición más básica podría ser que es todo aquello que sobrevive. Y es que si tuviésemos que darle un sentido a la vida, no sería otro que el de sobrevivir un día más. Siendo la evolución el proceso por el que los linajes consiguen mantenerse en el tablero de la Tierra. Todo este juego de ensayo, error (extinción) y acierto (un día más), ha dado lugar a un sinfín de estrategias ingeniosas, que cautivan a científicos y profanos por igual.

La existencia del pez volador o la planta carnívora son soluciones increíbles, dignas de aparecer en un documental. Pero debemos tener en cuenta que en este juego, valdrá cualquier estrategia que garantice una nueva generación de retoños. De esta forma, las más sosas pero más eficientes campan a sus anchas para disgusto de los divulgadores.

¿Puede haber algo con menos arte que una mala hierba creciendo en tu jardín? Más que interesante, se diría que es un fastidio. ¿Y qué me dicen de esas algas con las que nos rozamos cuando nos bañamos en la playa? Sin embargo, ellas comparten algo que es tan eficiente que se ha vuelto común. Y, de tan común, se ha vuelto incluso invisible a ojos del gran público. Es tan eficaz, que una de las enzimas implicadas en este proceso, la RuBisCO, es considerada la más abundante del planeta.

La historia que aquí os voy a contar habla sobre unos pequeños microorganismos, las cianobacterias, cuya supervivencia y adaptación lo cambió todo. Hablaremos de como muchos organismos tomaron su legado, la fotosíntesis, catapultando la evolución sobre la Tierra. Les prometo casos impresionantes, pero también que aprenderán a apreciar aquella planta que invade su maceta, el alga que se les pega a la piel, una mancha extraña en una roca o el agua verde y sucia de una charca.

La aparición de las cianobacterias supuso un cambio en la composición global de la atmósfera terrestre.

La aparición de las cianobacterias supuso un cambio en la composición global de la atmósfera terrestre.

Pero antes de entrar en materia, tomemos una noción básica de taxonomía. A muy grosso modo los biólogos clasifican la vida en esta escala: dominio, reino, filo, familia, género y especie. Siendo el dominio la categoría taxonómica más alta. Sabiendo esto, ya podemos empezar la historia.

La capacidad de sintetizar materia orgánica usando luz solar, un donador de electrones y materia inorgánica surgió en los albores de la vida. Se cree que el origen de los primeros organismos data de hace 3.800 millones de años, durante el periodo Precámbrico. Durante miles de años la vida evolucionó originando los dominios que actualmente los biólogos identifican como bacterias y arqueas. Pero durante este tiempo la fotosíntesis que se producía era de tipo anoxigénica, que aunque daba para comer, no tiene un rendimiento energético alto. Aunque eso no impide que actualmente existan bacterias que la sigan usando. Dicha estrategia está basada en el sulfuro de hidrógeno como donador de electrones, proceso tras el cual se liberaba azufre.

En un momento determinado de la evolución, un grupo de microorganismos dio un salto de gigante al desarrollar la fotosíntesis oxigénica. Son los protagonistas de nuestra historia: las cianobacterias. Este nuevo tipo de metabolismo usaba el agua como donador de electrones (recurso muy abundante) y, lo más importante para el resto de la vida, liberaba oxígeno, que era tóxico para la gran mayoría. Además dicho proceso aportaba más energía que el tipo anoxigénico, lo cual será relevante para la continuación de la historia.

La liberación de oxígeno provocó un cambio a nivel global, al hacer que se pasase a una atmósfera rica en oxígeno. Este es el primer legado de las cianobacterias, el ecológico, tras el cual la gran mayoría de las formas basan su metabolismo en el oxígeno. Es lo que se ha denominado Gran Oxidación, ocurrida hace 2.400 millones de años. Sólo podemos imaginar la extinción que supuso aquel cambio en toda la biosfera.

Mientras unos mermaban, las cianobacterias ganaban la partida gracias al as que tenían en la manga. Sin embargo, a la largo de la evolución, otros organismos han usado en su propio beneficio a estas pequeñas. De esta forma, la fotosíntesis ha sido incorporada en otras líneas evolutivas que nunca la tuvieron en su catálogo. Se nos revela así un aspecto de la evolución más allá de la estrecha visión de la supervivencia del más fuerte.

Árbol de la vida donde aparecen algunas de las endosimbiosis secundarias más importantes.

Árbol de la vida donde aparecen algunas de las endosimbiosis secundarias más importantes.

Para seguir esta historia debemos situarnos un poco más arriba de la base del árbol de la vida. Justo en el alumbramiento del otro gran dominio: los eucariotas. El surgimiento de este grupo fue un pacto entre especies de distintos dominios, que ocurrió mediante lo que se conoce como endosimbiosis. Durante este proceso, una arquea incluyó en su interior a una bacteria que era capaz de obtener energía de la materia orgánica usando oxígeno. Este metabolismo se conoce como respiración y los eucariotas la realizamos en las mitocondrias, los ancestros de esas bacterias.

Este modelo de evolución de los eucariotas, propuesto por Lynn Margulis, cambia nuestra visión del árbol de la vida. Para representar la evolución siempre hemos dibujado ramas que se separan y alejan las unas de las otras. Pero la simbiosis, proceso por el que dos especies o más obtienen un beneficio al cooperar, hace que se llegue al extremo de que dos ramas se vuelvan a fusionar.

La base del árbol eucariota está formado por varias ramas, entre las que destacan aquellas que representan al reino Animalia, Plantae y Fungi (hongos). El resto de linajes son los que se conocen como protistas que, ante la falta actual de datos evolutivos, los investigadores suelen agrupar de diferentes formas. Pero, aunque no deja de ser un cajón de sastre, hay cierta luz que nos permitirá seguir dibujando el legado de las cianobacterias.

Las cianobacterias son los antepasados de todos los cloroplastos.

Las cianobacterias son los antepasados de todos los cloroplastos.

Avanzamos por la rama eucariota en busca de nuestras pequeñas amigas. Su legado evolutivo comienza cuando ocurre una nueva endosimbiosis. En este caso será entre un primitivo microorganismo eucariota y una cianobacteria, la cual es el antepasado de todos los cloroplastos. De esta forma, se vuelve a producir una fusión de las ramas que dará a los eucariotas la capacidad de realizar la fotosíntesis. Y ésta no será la última, por lo que entre los biólogos es conocida como endosimbiosis primaria.

La endosimbiosis que generó las mitocondrias y los cloroplastos supuso la total anulación de la autonomía de los organismos que les precedieron (bacterias respiratorias y cianobacterias). Hoy en día no son considerados organismos, sino orgánulos de otros, llegando a perder la gran mayoría de su material genético. Mientras la otra parte de su ADN se trasladó al núcleo del huésped, sólo quedando un pequeño residuo que hoy en día es una de las pruebas que avalan esta teoría. Por todo ello, algunos autores hablan de que este tipo de simbiosis es más bien una forma de secuestro.

Esquema donde aparecen los distintos tipos de endosimbiosis que implican capacidad fotosintética.

Esquema donde aparecen los distintos tipos de endosimbiosis que implican capacidad fotosintética.

Tras la aparición del cloroplato, se inaugura una nueva rama evolutiva entre cuyos linajes podemos destacar las algas rojas, las algas verdes y las plantas terrestres. De momento nos centraremos en la línea de las algas verdes, primogénitas de todas las plantas: briofitas (musgo), helechos y plantas superiores. La gran biodiversidad de plantas es quizás el mayor legado evolutivo de las cianobacterias. Con más de 320.000 especies, las plantas son los segundos organismos más diversos detrás de los insectos, que cuentan con la aplastante cifra de más de un millón de especies.

Otra línea de algas verdes está en el origen de grupos protistas, que surgieron tras un proceso de endosimbiosis secundaria. Esto sucedió tras la fusión de un eucariota no fotosintético y un alga verde. Este proceso se ha dado muchas más veces, teniendo como protagonistas fotosintéticos a algas verdes y rojas. En algunos grupos de protistas las endosimbiosis se han sucedido hasta llegar a terciaria e incluso a una cuarta. De esta forma aparecen organismos que, como las muñecas rusas, guardan tras varias membranas celulares a un descendiente de las cianobacterias.

No lejos de la rama de las algas verdes, pero sin fusionarse, se encuentran los hongos. Éstos han seguido su camino evolutivo, pero algunas de sus especies han evolucionado hacia una simbiosis con algas verdes o con cianobacterias. De la relación entre un hongo y un organismo fotosintético, conocidos como ficobiontes, surgen los líquenes. Aquellas extrañas manchas en la roca que parecen no estar vivas y a las que no solemos prestar atención.

Los líquenes son una simbiosis entre un hongo y una cianobacteria o un alga verde.

Los líquenes son una simbiosis entre un hongo y una cianobacteria o un alga verde.

La relación entre un hongo y su ficobionte es muy estrecha, tanto que algunas especies no pueden vivir la una sin la otra. En este acuerdo, el hongo recibe la materia orgánica que se produce en la fotosíntesis y el ficobionte obtiene un refugio húmedo. De esta forma el alga verde o la cianobacteria pueden colonizar ecosistemas que no estarían a su alcance de hacerlo solas. Alrededor del 20 % de las especies de hongos se benefician de este tipo de relación. Al tratarse de una simbiosis, el organismo fotosintético no es integrado en la célula de su hospedador. Lo que ocurre es que el hongo emite unas prolongaciones, conocidas como haustorios, que llegan a penetrar en algunos casos en las células del ficobionte.

Llegados a este punto podemos hablar de una simbiosis realmente impactante. Los líquenes pueden ser muy bonitos, pero las algas verdes preparan una sorpresa. En el año 2011 se comprobó que la especie de salamandra Ambystoma maculatum tiene una relación simbionte con el alga Oophila amblystomatis. Su nombre específico (amblystomatis) significa que le gustan los huevos de salamandra. Y es que esta especie no aparece en ningún otro lugar que no sea los huevos del huésped. Sin embargo, en este caso el alga verde no aporta comida, sino oxígeno para el embrión de la salamandra. Esta relación ha sido descrita en otros anfibios, por lo que todo indica que no es una rareza, sino un fenómeno que apenas conocíamos.

La coloración de los huevos de Ambystoma maculatum (una especie de salamandra) se debe a su simbiosis con

La coloración de los huevos de Ambystoma maculatum (una especie de salamandra) se debe a su simbiosis con

Pero volvamos a la rama de los eucariotas fotosintéticos, ya que nos queda un linaje por evaluar. Y créanme el final de este viaje quizás es lo más interesante, preparen sus cámaras. Si aún no se han perdido por el árbol de la vida, recordarán que hemos mencionado un grupo conocido como las algas rojas. Fruto de la fusión entre un alga roja y otro eucariota no fotosintético, se da otra endosimbiosis secundaria de la que surgen los Chromalveolata. Este grupo taxonómico es muy importante, pues engloba a organismos fotosintéticos que entran en simbiosis con animales. Saltándonos algunas clasificaciones taxonómicas, llegamos a los dinoflagelados, donde se encuentran las zooxantelas. Su nombre viene a significar “pequeños animales amarillos” pero no lo son. Un género en concreto, Symbiodinium, es muy importante pues realiza simbiosis con todo tipo de organismos marinos: corales, medusas, esponjas, almejas gigantes, gusanos y protistas. En este caso, el organismo fotosintético se encuentra dentro de las células del huésped, al que le ofrece comida a cambio de alojamiento.

Los corales son un importante ejemplo de simbiosis con zooxantelas.

Los corales son un importante ejemplo de simbiosis con zooxantelas.

Su alianza con los corales formadores de arrecifes es considerada como la más importante. Estas formaciones tienen un alto valor tanto económico (pesca, turismo, protección costera, etc.) como biológico al tratarse de puntos calientes de biodiversidad. Esta relación se está estudiando a fondo, ya que su ruptura estaría detrás del fenómeno conocido como blanqueamiento del coral. Este proceso ocurre actualmente debido al calentamiento global. Sucede porque al subir la temperatura, la zooxantela rompe la simbiosis abandonando al coral a su suerte.

No podemos despedirnos de las zooxantelas sin mencionar su relación con las medusas de oro, que habitan en una de las Islas Roca de Palaos. Aquí encontramos el lago de las Medusas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2012. Dicho lago es de agua salada y en él quedaron atrapadas una población de medusas del género Mastigias, tras cerrarse el paso a mar abierto. El aislamiento y la falta de alimento propiciaron la simbiosis con zooxantelas que le proporcionan gran parte del alimento que necesitan. Lo único que tienen que realizar estas medusas es recorrer la superficie del lago siguiendo los rayos del Sol.

Las medusas del género Mastigias presentan una simbiosis con zooxantelas que les permiten vivir de la luz del Sol.

Las medusas del género Mastigias presentan una simbiosis con zooxantelas que les permiten vivir de la luz del Sol.

Dentro de los Chromalveolata también nos encontramos a la especie Vauchera litorea, un tipo de alga verde amarilla. Ella será una de las protagonistas de la historia final de este viaje. Y en este caso no se trata de una simbiosis, ni de una endosimbiosis, sino de un asesinato y robo. Su asesino, o mejor dicho depredador, son las babosas marinas del género Elysia. Éstas se alimentan de algas como nuestra verde amarillenta amiga, de las que extrae cloroplastos y los asimila en las células de sus intestinos. De esta forma son capaces de realizar la fotosíntesis al robar los orgánulos. Este fenómeno es conocido como cleptoplastia. La especie de babosa fotosintética más estudiada es Elysia chlorotica que se alimenta de Vauchera litorea. En su baraja de cartas ya cuenta con ADN del alga en su núcleo celular. Esto le permite controlar los cloroplastos robados, aunque debe alimentarse de ella para obtener los orgánulos, pues no es capaz de pasarlos a su descendencia. Ya les dije que el final era digno de un buen documental.

Los nudibranquios del género Elysia son un fascinante ejemplo de cleptoplastia.

Los nudibranquios del género Elysia son un fascinante ejemplo de cleptoplastia.

La historia aquí presentada es sólo un esbozo del legado evolutivo de las cianobacterias. Existen muchos otros grupos de microorganismos y animales que han incorporado la fotosíntesis a su repertorio de adaptaciones. Sirva, de todas formas, de ejemplo para entender que la evolución es un proceso muy complejo, que tiene como base una idea muy sencilla: sobrevivir con las cartas que tengas. A veces serás el más fuerte, otras tendrás buenos aliados, o simplemente mucha suerte.

Además, pretendo con ello romper el esquema que nos enseñaron en clase: las plantas son las que hacen la fotosíntesis. Bueno, pues ahora sabemos que muchos animales también hacen su comida con un poco de sol, agua y materia inorgánica.


La vida en llamas. Pequeña reseña del primer capítulo

incendio forestal

Sabía que 93metros había producido una serie documental sobre los incendios forestales en España. Pero no sabía la fecha del estreno. Y ayer haciendo zapping me topé con él. Me acomodé en el sofá y dejé quieto el mando, las producciones encabezadas por David Beriain siempre dejan el listón alto.

En esta ocasión Beriain presenta un trabajo, junto con Sergio Caro (director de fotografía), titulado La vida en llamas. Durante tres episodios nos invitan a conocer a un grupo de 12 hombres que conforman la BRICA, unidad que forma parte del INFOCA. Todos sabemos lo importante que es la conservación y muchos documentales acuden a la belleza de los ecosistemas para transmitirlo a la sociedad. Sin embargo, a veces se peca de cerrar el marco sólo en el bosque, la barrera de coral o la sabana africana. ¿Qué pasa con la gente que hacen posible la conservación? ¿Y con aquellas que tienen que convivir con los espacios protegidos? El enfoque social que Beriain y su equipo dan a sus documentales me parece muy interesante. Tienen la capacidad de hacer poner los pies en la tierra a los biólogos. Un ejemplo de ello lo podemos ver en la serie Amazonas clandestino donde muestran que la degradación de ese tesoro verde va muy de la mano de la pobreza.

La vida en llamas nos mete de lleno en el trabajo de aquellos que luchan contra el fuego. Pocos datos técnicos y científicos. Da igual, no hacen falta. Se trata de dar voz a unos héroes. En cada capítulo conoceremos su vida desde el punto de vista de uno de ellos. El primero sigue la labor de Gustavo, la cabeza de la unidad que los dirige en el infierno. Él guía a un grupo de hombre que a golpe de azada y motosierra (y muchas veces sin agua) le quitan el alimento al fuego. Mientras el equipo trabaja, Gustavo analiza el terreno (como las señales del viento) y se coordina con un helicóptero que descarga agua exactamente en el sitio adecuado. A veces se tienen que enfrentar a terrenos realmente difíciles. A veces se producen bajas.

A lo largo del primer capítulo la BRICA se enfrenta a dos incendios. Uno en el Corredor Verde del Guadiamar y otro en los montes de Málaga. Al segundo tienen que enfrentarse por la noche y es realmente acojonante. Os recuerdo que sus armas son unas azadas. Esto da mucho que pensar, pues las previsiones para España con respecto al cambio climático no son buenas. A nivel mundial este año se están registrando las temperaturas más altas de la historia. Y esto para España significa más incendios.

He dicho que el documental tira pocos de datos y tecnicismos, pero me quedo con dos cosas. Primero el esquema de cómo se ataca y extingue un fuego, resulta muy ilustrativo. La segunda, una cifra: 5.000 incendios provocados al año en España. ¿Qué está pasando en este país para que tengamos esas horribles cifras? La ciudadanía debería exigir una respuesta a este escandaloso dato. Se lo debemos a aquellos ecosistemas que nos enorgullecemos de proteger. Se lo debemos a aquellas personas que dieron la vida por protegerlos.


Palabra de Biólogo (IV). Recopilación de la semana

Consiguen la reproducción en cautividad del mero guasa (Epinephelus itajara) y de la perdiz nival japonesa (Lagopus muta japonica). El primer caso se ha dado en un oceanario, el segundo en un zoológico. Una muestra de que estos centros no son meros sitios de recreo, sino que también pueden cumplir una función en la conservación.

Los leones vuelven a Ruanda 15 años después de que fueran masacrados.

Interesante propuesta de una empresa danesa: la simbiosis industrial.

El caso más famoso de cascada trófica explicado en este vídeo: Cómo los lobos cambiaron los ríos.

Las olas de calor no sólo hacen que tengamos que poner más el aire acondicionado o beber mucha agua. También pone a prueba a los cultivos y las granjas españolas.